Topas revienta entre puñaladas. La Tribuna, 20/10/2008/

5 nuevas reyertas en 72 horas Seguridad / Máxima tensión en la cárcel de Topas)

Bien situado en las afueras, con piscina, campos de fútbol, gimnasio, televisión… ¿un nuevo complejo residencial?, ¿‘hotel Topas’, como describían en una nota reciente los sindicatos policiales? Más bien parece el ‘Fort Apache’ que recluía a Paul Newman en una comisaría del Bronx, donde el uniforme no es un escudo, sino casi una condena, una promesa de problemas, en un lugar donde la violencia es el único idioma inteligible por todos quienes habitan en esta prisión de Babel.

Carlos Mateos/Salamanca

Cinco nuevas reyertas han vuelto a estallar dentro de los muros de un mundo con sus propias reglas, llamado eufemísticamente Centro Penitenciario. En la cárcel, también en la de Topas, se cumplen las amenazas y no es muy difícil el vaticinio. En estas mismas páginas, los miembros del sindicato ACAIP, que agrupa a los funcionarios de Prisiones, advirtieron del polvorín que suponía el hacinamiento de casi el doble de la población que admite el centro, así como el grave riesgo generado por los últimos movimientos de presos. Poco han tardado el tiempo y la sangre acerada en darles la razón. El pasado sábado, se produjo una nueva pelea entre internos rumanos y un portugués en el módulo 6, a consecuencia de la que el interno luso recibió un corte en una oreja con un ‘pincho’ que, en forma de puñal, asían los rumanos que ajustaban así cuentas pendientes. Los agresores fueron llevados al módulo de aislamiento, donde no tardaron en tener compañía. Apenas un día después, estallaba de nuevo la alerta en el módulo 7, que alberga a internos con destinos en tareas fundamentales para el centro, en la cual participaron internos árabes y colombianos. Esta vez la improvisada arma que más contundente resultó fue una muleta, que estoqueó a un árabe en la cabeza con un fuerte golpe, amén de los golpes a puño descubierto con los que ambos bandos intentaban sellar su supremacía en el módulo. Y por si el fin de semana no había sido lo suficientemente movido, tan sólo en las últimas 24 horas, tres nuevas peleas agitaron el polvorín de Topas, en los módulos 2, 5 y 7, requiriendo hasta cinco ambulancias para evacuar a los heridos en la multitudinaria y sangrienta reyerta. Uno de ellos, con varios ‘pinchazos’, puñaladas de la cárcel que habla su propio idioma, en las nalgas. Dicen quienes huelen todavía el óxido de las rejas que eso en el diccionario significa amenaza seria, casi la última coacción.

La entelequia de la ‘Alianza de Civilizaciones’ lo es todavía más entre el hormigón y el espino. Los funcionarios, pocos, superados por la situación, casi como ese Paul Newman enrocado en lugar seguro con la certeza de que pronto saltará el peligro en ‘Distrito Apache’, entregaron ayer una queja conjunta. No se la admitieron porque las protestas tienen que ser individuales. Hay quien no habla el idioma de la cárcel, ni siquiera farfulla el del sentido común. Sólo se expresa por formulario.

Author: ADECAF