Persecución a los cristianos hoy. „¡Europa por Cristo!“. Boletín nº 2.

Estimados amigos, A menudo se nos considera anticuados y en ocasiones incluso hostiles a la humanidad por las opiniones y posiciones que mantenemos. No obstante, si comparamos nuestra situación con la de nuestros hermanos en más de cuarenta países del mundo, tenemos que aceptar que nuestras vidas son felices, puesto que, aún hoy, en otros lugares los cristianos son encarcelados, torturados y asesinados. Más de 100 millones de cristianos en una quinta parte del mundo están sufriendo persecución a causa de su religión. Uno de ellos fue el misionero australiano Graham Stewart Staines, que trabajó durante muchos años en India. En el estado de Orissa, fue quemado vivo junto con sus hijos de 7 y 10 años. Era un baptista que dedicó su vida a los leprosos. Fue detenido viajando en coche, mientras sus hijos dormían. Los criminales prendieron fuego al automóvil… Su esposa Gladys ha perdonado expresamente a los asesinos: “Está lejos de mí la idea de castigar a las personas responsables de la muerte de mi marido y mis hijos. Pero es mi deseo y esperanza que se arrepientan y se conviertan” (véase el libro del mes: Backes, Os odiarán, p. 222). Todos los cristianos perseguidos han sufrido los mismos miedos que nosotros padeceríamos, todos ellos tenían proyectos y sueños que fueron brutalmente destruidos. Y sin embargo, su amor a Dios fue más fuerte que su deseo de los bienes materiales, su fe en Dios es más real, más esencial que todo lo que les ha sucedido. Podemos estar orgullosos de tales hermanos. El periodista Reinhard Backes ha publicado recientemente un libro sobre este tema: “Os odiarán – persecuciones a los cristianos hoy” y a continuación resume sus ideas para nosotros. El equipo de “Europa por Cristo”

Persecución a los cristianos hoy

Las personas sufren discriminaciones y son perseguidas por motivos políticos, étnicos o religiosos. Pocas veces sucede abiertamente, puesto que quienes realizan estos actos criminales temen la publicidad. Los perseguidos dependen, por tanto, de personas que puedan prestarles una voz, que puedan plantear preguntas inquietantes a los perseguidores y que no se dejen acallar, sino que denuncien la injusticia y saquen a relucir lo que está sucediendo en secreto. Los cristianos también sufren persecución, son acosados e incluso asesinados, en estos momentos en más de 40 países y la tendencia va en aumento. En muchas ocasiones, el Papa Juan Pablo II ha descrito muy claramente la situación de los cristianos de distintas denominaciones, destacando que las formas de discriminación de los creyentes e incluso de comunidades religiosas enteras eran muchas, diversas y a menudo sutiles, aunque la legislación de determinados países y los documentos internacionales proclamen la libertad religiosa y de pensamiento. Actualmente, se utilizan estrategias menos visibles pero más refinadas, aparte de la prisión, los campos de concentración, los trabajos forzados y el destierro. No se trata de la muerte física, sino de una especie de muerte civil, ni del aislamiento en prisión o en un campo de concentración, sino de la continuada restricción de la libertad personal o la creciente discriminación social. En Europa, el cristianismo parece haber perdido su importancia. El número de creyentes está disminuyendo. En el resto del mundo, se observa lo contrario: en África y Latinoamérica el número de cristianos se ha duplicado en 30 años y en Asia se ha triplicado. De los 6.000 millones de habitantes de la Tierra, más de 2.000 millones profesan la fe cristiana, 1.200 millones son musulmanes (el 70-80% sunitas y el 20-30% chiítas), 828 millones son hinduistas y 364 millones, budistas. Con algo más de 1.000 millones de fieles, la Iglesia Católica es la mayor comunidad de creyentes del mundo. Las convicciones religiosas en la vida cotidiana de estos países no europeos desempeñan un papel importante. Configuran identidades que no llevan necesariamente a conflictos, pero pueden contribuir a ellos. En las sociedades occidentales todo esto es conocido en principio, aunque no de forma consciente por la mayoría. Apenas se menciona en público que las personas pueden ser discriminadas, acosadas o asesinadas por su fe. Y sin embargo, precisamente los europeos y los norteamericanos deberían sentirse responsables: después del colonialismo, los totalitarismos, el holocausto y dos sangrientas guerras mundiales, han asumido la función de defensores de los derechos fundamentales y disponen de los medios para promover los derechos humanos y protegerlos. Todos nosotros, especialmente los cristianos de todas las denominaciones, estamos llamados a comprometernos a favor de los hermanos que sufren, bien mediante la oración, la palabra, la protesta discreta o abierta o mediante el apoyo económico. Todos podemos conseguir que se oiga la voz de los silenciados. Al mismo tiempo, hay que evitar que en las regiones del mundo más pacíficas pueda llegarse a estas situaciones.

Lecturas aconsejadas: (en alemán): − Reinhard Backes. Os odiarán – persecuciones a los cristianos hoy, ISBN-10:3- 936484-58-9.

Author: ADECAF