La bomba de las prisiones. El Periódico, 13/7/2004

Quatre Camins muestra la masificación de las cárceles. Si no se corrige, ni habrá dignidad de los internos ni un correcto trabajo de los funcionarios

JOAN Coscubiela, Secretario general de CCOO de Catalunya.

Los incidentes de Quatre Camins han puesto en evidencia la gravísima situación que se vive en las cárceles, pero una vez más no están sirviendo para abordar ni las causas ni las soluciones. La sensación de inseguridad jaleada desde algunos ámbitos políticos y mediáticos alimenta el espejismo de una solución a base de más policía, más cárceles y más dureza judicial. Ésta es la filosofía de las últimas reformas legales del Partido Popular, que han endurecido las penas, masificado las cárceles e imposibilitan la reinserción de los presos. Catalunya ha querido autogobernarse en política penitenciaria y es la única comunidad autónoma con las competencias transferidas, pero sus instituciones no han sido capaces de resolver este reto.
Las cárceles catalanas tienen más de 7.800 internos, cuando su capacidad extrema no llega a las 5.000 plazas. La seguridad que exige la sociedad no va acompañada de más recursos ni medios para garantizarla. La masificación de las prisiones hace que los presos vivan en condiciones infrahumanas y los empleados trabajen en condiciones extremas, incluso poniendo en juego su integridad. Ésta es una situación propicia para las mafias, que provoca de manera periódica graves incidentes.

ESTOY convencido de que la inmensa mayoría de trabajadores y la administración penitenciaria están comprometidos con la dignidad de los internos y su reinserción. Pero también que las cárceles, por su masificación, las tensiones que en ellas se agolpan y las reglas de juego y de poder que se establecen, propician abusos. Sobre todo entre internos, pero también entre trabajadores e internos.

Comisiones Obreras vuelve a reiterar su compromiso con la defensa de la dignidad de los internos y de los derechos de los trabajadores penitenciarios. Por ello desde el primer día hemos apoyado que la Conselleria de Justícia iniciara una investigación sobre las denuncias de malos tratos. Otra cosa es la manera en que ésta se ha desarrollado. No parece lógico que el informe elaborado por el observatorio de la Universitat de Barcelona llegue antes a la luz pública que el informe oficial. No parece normal que mientras el informe oficial habla de lesiones no compatibles con la aplicación del reglamento penitenciario, algunos datos de los que sólo dispone Justícia aparezcan en los medios de comunicación hablando de malos tratos. Y que ello sirva para acusar públicamente a personas concretas –con nombres y apellidos– sin que nadie les haya comunicado ninguna imputación.

De una denuncia en los tribunales las personas pueden defenderse, de un titular de prensa es muy difícil. La denuncia genérica, sin identificar responsabilidades individuales, no es una solución, porque genera una situación de indefensión y crea el caldo de cultivo para reacciones defensivas de los profesionales, propiciadas por quienes, también desde dentro de las cárceles, defienden que la solución es más dureza con los internos. La vía sólo puede ser que de manera rápida se identifiquen las responsabilidades individuales que pueda haber, en el ámbito penal o en el administrativo, en cualquier nivel de la estructura de gestión.

LOS SINDICATOS tenemos también nuestra responsabilidad. La más importante es conseguir que las justas reivindicaciones de los trabajadores penitenciarios se canalicen por estas vías y nadie las pueda confundir con una petición de impunidad. Les puedo asegurar que no es fácil, porque en estas condiciones se genera un caldo de cultivo para las reacciones defensivas que se incrementa con la sensación de abandono que tienen amplios colectivos de trabajadores. Y la cosa se complica cuando existe desde hace tiempo una clara división sindical sobre cómo abordar la situación.

Pero que nadie se olvide, los incidentes de Quatre Camins no son el problema, sólo son una muestra de la grave situación del sistema penitenciario. O desaparece la masificación de las cárceles, se dota de recursos, medios y formación a los trabajadores y la investigación termina rápidamente, o no habrá ni reinserción ni dignidad de los internos ni condiciones adecuadas de trabajo. Y cuando los ecos de este último incidente se hayan apagado y nuestra conciencia vuelva al estado de somnolencia habitual, explotará de nuevo la situación en las cárceles.

Author: ADECAF