Juicio al día en que reventó todo. ABC, 02/12/2008

JANOT GUIL BARCELONA

Parecía un desfile de actores a la entrada de un estreno. Decenas de periodistas tras un cordón de seguridad y centenares de «flashes» deslumbrando a las estrellas. Eso, sí todas ellas esposadas, en grupos de dos y acompañadas por varios Mossos. Pues no; no era el estreno de «Ocean´s seventeen». En medio de un espectacular despliegue policial y mediático -por un día se revocó la prohibición de hacer fotos a los detenidos en los pasillos-, en la sección sexta de la Audiencia de Barcelona, trasladada para la ocasión a una estancia mayor, se inició ayer el juicio por el motín ocurrido en la cárcel de Quatre Camins de La Roca del Vallès (Barcelona) en abril de 2004. En el banquillo de los acusados, ganado a la mitad de la platea de la sala, 17 presos que se enfrentan a penas de hasta 52 años de cárcel por haber supuestamente apaleado y agredido gravemente al subdirector de la cárcel, (nombre eliminado 1), así como por haber pegado a cuatro funcionarios y retenido como rehén a uno de ellos. Tras un farragoso trámite de cuestiones previas, comenzó el «carroussel» de declaraciones de los acusados. Sólo dos de los diecisiete admitieron su participación en las agresiones, aunque en menor medida de lo que sostiene la Fiscalía. Entre ellos, el principal sospechoso, F.P.H.D., quien afirmó que sí pegó al subdirector, pero después de que éste le agrediera tras insultarle, y negó que le clavara un pincho de fabricación casera. Todos los acusados coincidieron en señalar que el caldo de cultivo del motín era el malestar que había en la cárcel por los malos tratos que según ellos recibían sistemáticamente por parte de los funcionarios; y que la mecha se encendió ese día después de que algunos reclusos vieran como unos funcionarios llevaban a un preso que iba «sangrando por la boca». Tras este incidente, según ellos, apareció el subdirector, algunos reclusos fueron a pedirle explicaciones, «el respondió con prepotencia» y… se lió la de San Quintín. «Todo el mundo allí le tenía manía al subdirector. Por los malos tratos, las palizas constantes y los cacheos a reclusos y familiares. Fue un cúmulo de circunstancias y ese día reventó todo»», declaró B.G.R. Misma tesis blandió J.A.B., a quien se acusa de pegar y retener a uno de los funcionarios como rehén y de hacer de mediador ante las autoridades para pactar un final al motín. Obamas y supermans «Yo sólo cogí al funcionario y me lo llevé a la lavandería para que los otros reclusos no le dieran más golpes. Luego, ya no lo pude dejar. A los que venían a darle golpes les dije que era nuestro salvoconducto para que no nos mataran a todos y las autoridades me pidieron hacer de mediador», alegó J.A.B., que se siente «un cabeza de turco» en este causa. Porque en el tardofranquismo formó parte activa de una asociación en reconocimiento de los presos y porque acumula un historial carcelario de motines y otros incidentes. «Mi filosofía de vida es que la violencia no es buena y hay que dialogar», soltó sin rubor J.A.B., condenado otrora por un delito de asesinato, aunque él alega que fue sólo un cómplice. Quizás porque se juegan algo que ya no tienen, la libertad, algunos acusados hicieron gala de un humor insultante. «Dicen que pegué a cuatro funcionarios y al subdirector y es mentira. Parece que sea Superman o Jet Li, declaró B.G.R., entre las risas esposadas del respetable. Y tiró de chanza para negar que fuera uno de los instigadores del motín. «Sí, ni que yo fuera Obama», repuso.

Author: ADECAF