Funcionarios de la cárcel de Herrera relatan cómo sus compañeros sometieron a malos tratos a los reclusos. EL PAÍS, 9/4/1984

JOSÉ YOLDI, ENVIADO ESPECIAL

Ciudad Real.

Compañeros de los 12 funcionarios de prisiones que están siendo juzgados en la Audiencia Provincial de Ciudad Real por presuntas torturas cometidas en la cárcel de Herrera de la Mancha, afirmaron ayer que vieron cómo se golpeaba a los reclusos sin motivo aparente. Estos testigos, funcionarios que estuvieron en la prisión en el verano de 1979, cuando supuestamente ocurrieron los hechos, mencionaron todas las ocasiones en las que habían presenciado torturas e identificaron a los torturadores. También señalaron que si en un primer momento no habían facilitado toda la información que poseían fue, o “por un estúpido espíritu de cuerpo” o “por auténtico miedo”, ya que habían recibido amenazas.

Los funcionarios que denunciaron las torturas afirmaron haber visto cómo golpeaban con dureza a los reclusos los procesados (10 nombres eliminados); y cómo vieron hacer lo mismo a otros funcionarios que no estaban procesados, como (3 nombres eliminados).

Los testigos, propuestos por el fiscal, manifestaron que a los presos se les golpeaba como represalia por hechos ocurridos en otras prisiones, y que la cárcel de Herrera era el lugar de escarmiento del resto de las prisiones españolas, aunque cuando los hechos fueron reflejados en la prensa, el director dijo: “que no se vuelva a tocar a un tío”

Trato duro y despótico

El testigo FF1 declaró que presenció una de las conducciones de presos que venía de Ocaña. “Los presos venían con absoluto respeto y bastante asustados. Había esperándoles muchos funcionarios, que los trataron de forma dura y despótica. En el patio ya se les pegaba continuamente. Yo no vi que los funcionarios formaran un túnel, sino que allí cada uno pegaba a su aire, usando las porras. En el hall del módulo, se abusaba claramente de ellos. Se les recordaban insultos que habían dicho en otros centros contra algunos de los funcionarios que allí estaban, y se les pateaba literalmente. En los cacheos se les obligaba a abrir exageradamente las piernas y a apoyarse sobre los índices, y siempre había algún gracioso que tiraba de una de las piernas, por lo que los internos caían al suelo”

Según FF1, el director de la prisión, con el que tenía bastante amistad antes que la denuncia trascendiera a la prensa, tenía conocimiento de estos hechos, pero no hacía nada para evitarlos, e incluso los fomentaba: “Nos decía con una sonrisita en los labios que tuviéramos cuidado”, “Yo observé cómo los presos, al cabo de tres meses en Herrera, estaban desechos. Les vi entrar allí con 25 o 28 años y al poco tiempo aparentaban 45”, afirmó el testigo.

FF1 dijo que su primera declaración en el juzgado “fue bastante parca, por un estúpido espíritu de cuerpo”, y que a raíz de esa declaración y de un careo con FF2 fue objeto de boicoteo y marginación por parte de sus compañeros.

FF3, también funcionario, dijo que vio pegar a varios presos, uno de los cuales estaba herido; y que FF2 le llamó para que asistiera a un cacheo en el cual él se echó a llorar por la escena de gran violencia que presenció. Este funcionario, aunque recordaba con precisión la identidad de los golpeados, afirmó que no podía reconocer a ninguno de los agresores.

FF4, actualmente asistente social en Carabanchel, afirmó que vió que al recluso RR1 le pegaban varios funcionarios, entre ellos FF5, FF6 y FF7. “FF5 tenía la porra y FF6 pegaba patadas”. FF4 presenció cómo torturaban a los internos (3 nombres eliminados), aunque estos no dieron motivos para ello. Estos malos tratos procedían en su mayor parte de FF6, FF7 y FF8.

Afirmó también FF4 que el director asistía a las conducciones de presos, y agregó que en el verano de 1979 tuvo que firmar un papel en el que se decía que todo lo que ocurría en Herrera de la Mancha era mentira, y que ese documento lo firmó por pánico. “FF2 fue el más significado en esa reunión y amenazó a todos los funcionarios para que firmasen, abriéndose la chaqueta y enseñando una pistola que llevaba”.

FF4 dijo que si no denunció antes lo hechos es porque Herrera era su primer destino, porque la Dirección General de Instituciones Penitenciarias había felicitado a la plantilla por cómo estaba realizando su trabajo, y, fundamentalmente, porque “viví con auténtico miedo el proceso de Herrera, ya que recibí amenazas personales”.

Author: ADECAF