EL HOLOCAUSTO ALEMAN. NOVOPRESS, 5/10/2007

Cuando la Rusia Imperial fue derrotada por la masonería internacional en 1.917, hubo unos años de guerra civil y caos en el gran país. Polonia, que había desaparecido de los mapas desde 1.795, reapareció en Versalles en 1.919. La renacida Polonia vio su oportunidad en la débil Rusia y se anexionó muchos territorios en el este. Estas tierras apenas eran polacas, y estaban habitadas sobre todo por ucranianos, rusos y judíos. Cuando la guerra entre Alemania y la URSS, ésta naturalmente recuperó de Polonia los territorios que ésta le había robado 20 años antes. Como compensación la URSS autorizó a Polonia a robar a Alemania una cantidad de terreno parecida en el oeste. Esto fue una franja de unos 300 Km de ancho, y las nuevas fronteras con Alemania se fijaron en los ríos Oder y Neisse. Ahí Alemania perdió una quinta parte de su territorio. Unos 100.000 kilómetros cuadrados de tierra alemana antiquísima. Al mismo tiempo, la URSS se apropió de otro antiquísimo territorio alemán: Prusia Oriental. Para hacer “polacos” y “rusos” estos enormes territorios, la población alemana de unos 16.000.000 de habitantes, había que aniquilarla o expulsarla. Esto ocurrió a principios de octubre de 1.944 con una gran brutalidad. Alrededor de unos 2.000.000 de alemanes, la mayoría mujeres, niños y ancianos fueron masacrados y asesinados en “pogroms” y en campos de concentración, o murieron de frio y privaciones en su expulsión hacia el oeste. Parecidas masacres y expulsiones ocurrieron en Checoslovaquia y Yugoslavia. Los bombardeos de terror sobre las ciudades alemanas costaron más de 1.000.000 de muertos, la mayoria mujeres y niños. Apenas acabada la guerra, EEUU y Francia dejaron morir a propósito a más de 1.000.000 de alemanes prisioneros de guerra, de hambre y enfermedades en superpoblados campos de concentración. Los años 1.945 a 1.950, las potencias aliadas de ocupación, siguiendo el “plan Morgentau”, redujeron enormemente la capacidad de producción industrial y agrícola de Alemania, con la consecuencia de que unos 9.000.000 de alemanes murieron de hambre y enfermedades. En total murieron al menos 12.000.000 de alemanes, civiles y soldados desarmados como consecuencia de esta planeada masacre.

EXPULSIONES, MASACRES, VIOLACIONES

La resolución de las expulsiones de los 16 millones de alemanes de los países del este se decidió por los aliados en Jalta en febrero de 1.945 y en Postdam en julio y agosto de 1.945. Las expulsiones y las masacres comenzaron en el otoño de 1.944. El ejército rojo entró en terreno alemán el 19 de octubre de 1.944, y ya el mismo día se hizo la primera masacre de civiles alemanes en Nemmersdorf, Prusia Oriental. Lo que le siguió fue una interminable serie de asesinatos, masacres, saqueos, violaciones que obligaron a millones de personas a huir en pánico. El número exacto de cuantos murieron congelados en las carreteras hacia el oeste, o de hambre y enfermedades, nunca lo sabremos. En la Wermarch había una total prohibición de violar mujeres en tierra enemiga, y, si alguien lo hacía era condenado a muerte por fusilamiento. Al contrario, el poder soviético animaba a sus soldados a violar a las mujeres alemanas. El responsable de esto fue el propagandista número uno de Stalin: Ilja Ehrenburg. Este mandaba a los soldados a “romper el status racial de las mujeres alemanas”, decía: “los alemanes no son personas. Desde ahora la palabra ‘alemán’ es la peor de las maldiciones (…) Matad a los alemanes! Te lo manda tu anciana madre. Mata a los alemanes. No pierdas la ocasión. No hagas fallos Mata” (Heinz Nawratil, pág. 76) No fue solo en el este y bajo la dictadura comunista donde se hicieron masacres con indefensos alemanes. En el oeste y bajo las democracias occidentales se hicieron también grandes crímenes contra la población civil y prisioneros alemanes.

BOMBARDEOS DE TERROR CONTRA LA POBLACIÓN CIVIL ALEMANA

A principios de 1.942 el profesor Fredrick Alexander Lindeman, consejero de Churchill en asuntos de guerra de aviación dijo: “Los bombardeos se han de hacer contra las viviendas de los trabajadores. La clase media, con sus viviendas más separadas es un derroche de bombas. Si los bombardeos se hacen contra la población civil – las fábricas y puestos militares son más difíciles de localizar y destruir – sería posible destruir la mitad de las viviendas de todas las ciudades con más de 50.000 habitantes.” El profesor Lindeman, mas tarde nombrado Lord Cherwill, fue un estratega de los bombardeos de terror, un asesino de masas desde su mesa de trabajo (Kern, pág. 136) Como ejemplo del genio diabólico de Lindemans se puede nombrar el bombardeo de terror sobre Hamburgo en julio de 1.943. Erich Kern escribe: “La empresa se planeó diabólicamente y se ejecutó diabólicamente. Se dieron órdenes de que por cada mina aérea si arrojasen 20 bombas explosivas y 120 bombas incendiarias. El orden de lanzamiento estaba programado. Primero las minas que destruían los techos para que las bombas incendiarias prendiesen más fácil, después las pesadas bombas explosivas, para destruir cañerías e instalaciones y después las incendiarias (…) Pronto ardía la ciudad como una antorcha. La gente que huía al aire libre, salía al asfalto ardiendo y morían por miles. Otros no podían salir de los sótanos ya que las casas se derrumbaron encima. La misma estrategia se usó en Dresden, pero en mucha mayor cantidad” (Kern, pag. 138) En Hamburgo fueron masacrados de esta manera durante unos días en julio de 1.943 entre 40.000 y 55.000 personas. Como comparación en Gran Bretaña, durante toda la guerra con bombardeos y V-1 y V2 murieron 51.509 personas.

EL BOMBARDEO DE DRESDEN

El teniente coronel de la Bundeswehr, Eberhard Matthes era en febrero de 1.945 jefe de la defensa de Dresden. Dice que tras algunas semanas se habían identificado totalmente 35.000 cadáveres, identificado parcialmente unos 50.000 (tal vez por iniciales, anillos de boda, etc.), y 168.000 cadáveres no pudieron ser identificados, total 253.000 muertos (Askania Annual, abril 1.985) Esta cifra coincide bastante con una orden de 23 de marzo de 1.945 en la que se decía que se habían contabilizado 202.040 muertos, la mayoría mujeres y niños, y que se esperaba que la cifra subiese a 250.000 muertos. (David Irwing, Der Untergang Dresdens, Ullstein, 1.994, págs. 31) Una cifra oficial de Dresden del 31 de julio de 1.992 firmada por Karin Mitzacherklich, de la municipalidad, da la cifra de muertos entre 250.000 y 300.000. Sobre Dresden se lanzaron casi 650.000 toneladas de bombas incendiarias. Los testimonios de supervivientes son apocalípticos (Irwing pag. 233) Cuantos alemanes fueron masacrados por los bombardeos de terror es imposible de saber, ya que los registros civiles de muchas ciudades también se destruyeron. David Irwing supone que cerca del millón (David Irwing, Und Deutschalands Städte starben nicht, Wetbild Verlag, Augsburg, 1.989, pág. 373) Otros dicen que dos millones (Schweizer tat, el 19 de enero de 1.955, citado por Kern, pág. 134) lo que parece un poco exagerado.

LOS VENCEDORES DEJAN A LOS VENCIDOS MORIR DE HAMBRE

El año 1.989 apareció el libro del investigador canadiense James Bacque titulado Other Losses. El año 1.994 apareció una traducción al alemán: Der geplante Tod (Ullstein Berlin). Trata un tema que nadie se atreve a rebatir: De los cerca de 8 millones de soldados alemanes prisioneros de los aliados, 1’7 millones nunca volvieron a casa, o sea, cerca del 20%. Nadie discute la cifra, solo se acusan mutuamente. Los aliados occidentales dicen que estos 1’7 millones de soldados alemanes murieron en los campos de concentración soviéticos. Esto es fácil de controlar. Los occidentales hicieron muy mal sus archivos mientras los soviéticos del NKVD/MGB/KGB lo controlaron muy bien. James Bacque tras estudiar archivos constata que la URSS tomó 4.100.000 prisioneros de los que unos 600.000 murieron en los campos de trabajo. Del total de prisioneros 2’4 millones eran alemanes, de estos murieron unos 450.600, los supervivientes fueron autorizados a volver a Alemania. Si descontamos la cifra de 450.600 de los 1’7 millones que faltan hay aún una cifra de 1’25 sin aparecer. De estos murieron probablemente entre 100.000 y 200.000 en campos de Yugoslavia, Polonia y otros países del este. Falta que los aliados de occidente aclaren que pasó con cerca de 1.000.000 de prisioneros alemanes. Una cifra de comparación: durante la guerra, en los campos de prisioneros alemanes sobrevivieron el 98’5% de los prisioneros aliados occidentales. James Bacque ha hecho sus estudios y entrevistas con supervivientes de los campos aliados que estuvieron en marcha desde 1.945 a 1.950. Bacque cuenta que 1.700.000 hombres y jóvenes alemanes murieron de hambre, enfermedades e inhumanas formas de trabajo. Muchos pasaron al aire libre rodeados de alambre de espino en lugares superpoblados el invierno de 1.945-46, uno de los más fríos en Europa en 100 años.

Author: ADECAF