Dossier conflicto Palestina-Israel

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Dossier ADECAF

Gaza: “Les devolveremos a la Edad Media”. Monde diplomatique, 19/11/2012

Gaza, asesinatos y desinformación. Monde diplomatique, 16/11/2012

La franja de Gaza és la torna del sionisme i la vergonya d’Occident. El Triangle, 23/11/2012

¿Protege España a criminales de guerra? Le Monde Diplomatique, XX/11/2012


 

Gaza: “Les devolveremos a la Edad Media”

Lunes 19 de noviembre de 2012, por Alain Gresh

El 17 de noviembre, según el diario Haaretz, el ministro israelí Eli Yishai declaraba con respecto a Gaza (http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/live-blog-idf-prepares-for-ground-invasion-as-gaza-offensive-enters-fourth-day-1.478505): “The goal of the operation is to send Gaza back to the Middle Ages. Only then will Israel be calm for forty years” (“El objetivo de la operación es hacer que Gaza vuelva a la Edad Media. Sólo entonces Israel estará tranquila durante cuarenta años”).

Se trata de una declaración “humanista” de un Estado democrático. En general, los civilizados amenazan con devolver a los bárbaros a la Edad de Piedra (aunque pudiéramos pensar que ya están en ella); aquí, el ministro israelí se muestra más moderado: al fin y al cabo, la Edad Media es mejor que la Prehistoria…

El general Curtis LeMay (http://en.wikipedia.org/wiki/Curtis_LeMay#Early_life_and_career), responsable del Strategic Air Command del Ejército estadounidense, declaraba a propósito de Vietnam, que él mismo aplastaba con bombas en los años 1960: “My solution to the problem would be to tell [the North Vietnamese Communists] frankly that they’ve got to draw in their horns and stop their aggression or we’re going to bomb them into the Stone Age. And we would shove them back into the Stone Age with Air power or Naval power—not with ground forces” (“Yo solucionaría el problema diciéndoles con franqueza [a los comunistas del norte de Vietnam] que contengan las emociones y detengan su agresión, o los bombardearemos de manera que vuelvan a la Edad de Piedra. Y les haríamos retroceder a la Edad de Piedra con las fuerzas aéreas o navales, pero no con las tropas terrestres”), Mission with LeMay: My Store (1965), pág. 565. LeMay afirmó más tarde que simplemente había querido decir que Estados Unidos estaba capacitado para devolver a Vietnam a la Edad de Piedra, no que lo fueran a hacer.

En un artículo sobre el cine estadounidense y la guerra que publicamos en Le Monde diplomatique en abril de 2002 Ignacio Ramonet escribía: “Un oficial estadounidense cuenta a los niños de una escuela sus impresiones sobre Indochina: ‘Los vietnamitas, dice, están retrasados, son muy primitivos; ensucian todo. Sin ellos, Vietnam sería un gran país”. Aquí percibimos de manera muy clara la excusa de una solución radical (“no people, no problem”) del tipo de la “solución india” que el general William Westmoreland, jefe del cuerpo expedicionario, estuvo tentado de aplicar sin escrúpulos porque, tal y como afirmó, “los orientales dan menos valor a la vida que los occidentales”.

En una entrevista, se vio obligado a declarar: “The Oriental doesn’t put the same high price on life as does a Westerner. Life is plentiful. Life is cheap in the Orient” (“El oriental no concede el mismo valor a la vida que un occidental. La vida es abundante. La vida vale poco en Oriente”). Parece como si estuviéramos oyendo a algunos responsables israelíes hablar del valor de la vida de los palestinos.

En vísperas de la ofensiva contra Irak, tras la invasión de Kuwait, el 8 de enero de 1991, el presidente Bush padre declaraba igualmente: “Les devolveremos a la Edad de Piedra”. (Observamos esta cita en multitud de textos, pero no he encontrado referencias precisas de fechas, origen, etc.: si algún lector las hallara, por favor facilitemelas).

Añadidura y agradecimiento a Zulficar Al-Ansari por estas precisiones: en realidad, fue el secretario de Estado estadounidense James Baker quien pronunciara tales palabras durante la reunión del 8 de enero de 1991 que mantuvo con su homólogo iraquí en Ginebra en vísperas de la guerra  (http://bakerinstitute.org/files/archive/vm_baker_aziz.pdf/view).

En otro artículo de Le Monde diplomatique (“Gagner la paix”, febrero de 1991), Ignacio Ramonet escribía: “Desde el 19 de enero de [1991], Washington estimaba que Irak ‘debía ser destruido militarmente, independientemente del hecho de que se retire de Kuwait’. Y el presidente francés François Mitterrand admitía: ‘No cabe duda de que hay [¡sic.!] que destruir el potencial militar-industrial de Irak”.

De nuevo, en abril de 2010, un ministro israelí declaraba, en una entrevista al británico Sunday Times, que si un misil de Hezbolá alcanzara su país, Israel “destruiría la infraestructura de Siria y le devolvería a la Edad de Piedra” (citado por Y-Net, “Report : Israel threatens to send Syria back to Stone Age”, 18 de abril de 2010).

En septiembre de 2012, la prensa revelaba que el Ejército israelí tenía planos para “hacer que Irán volviese a la Edad de Piedra” (Israel could send Iran ‘back to the stone age’ with electromagnetic bomb”, The Times of Israel, 9 de septiembre de 2012).

Y si ustedes se preguntan sobre el derecho internacional, mediten acerca de esta afirmación de un experto alemán de finales del siglo XIX: “El derecho internacional se vuelve simplemente palabrería si queremos igualmente aplicarle sus principios a los pueblos bárbaros. Para castigar a una tribu negra, hay que quemar sus pueblos, no conseguiremos nada sin castigarlos severamente de esta manera. Si, en casos parecidos, el imperio alemán aplicara el derecho internacional, no se trataría de humanidad ni de justicia, sino de una debilidad vergonzosa.”

 


 

Gaza, asesinatos y desinformación

Viernes 16 de noviembre de 2012, por Alain Gresh

Para comprender la escalada en Gaza, hay que tener siempre presente algunos datos acerca de este territorio (360 kilómetros cuadrados, más de un 1’5 millones de habitantes, es decir, más de 4.500 personas por kilómetro cuadrado y, por consiguiente, uno de los lugares del planeta donde la densidad de población es más elevada), ocupado desde 1967 por Israel. Aunque el Ejército se haya retirado de allí, Israel sigue controlando sus accesos al mundo exterior; la circulación en el interior mismo de esta estrecha banda de tierra es limitada y el bloqueo establecido desde hace años perdura: para Naciones Unidas, Gaza es un territorio ocupado.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos, en un documento titulado “Five Years of Blockade: The Humanitarian Situation in the Gaza Strip”, proporciona los datos siguientes:

– en junio de 2007, el Gobierno israelí decidió intensificar el bloqueo de este territorio, que ya estaba severamente “controlado”;

– el 34% de la población (y la mitad de los jóvenes) está en paro;

– el 80% de la población depende de la ayuda alimentaria;

– el PNB por habitante era, en 2011, 17% inferior al de 2005 (en términos constantes);

– en 2011, todos los días salía de Gaza un único camión con productos destinados a la exportación, es decir, menos del 3% de la cifra de 2005;

– tras las restricciones israelíes, los habitantes de Gaza no pueden acceder parcial o totalmente al 35% de las tierras cultivables y al 85% de las aguas para la pesca;

– el 85% de las escuelas deben realizar un “servicio doble” —uno por la mañana y otro por la tarde—, a causa de la sobrepoblación.

Toda guerra va acompañada de una propaganda intensa y el Gobierno israelí se ha hecho experto en este arte. Ya durante la ofensiva de diciembre de 2008-enero de 2009, asistimos a una ola mediática. Intelectuales franceses, entre quienes se hallaba el inefable Bernard-Henri Lévy, contribuyeron a esta desinformación.

El hombre asesinado por Israel, Ahmed Jabari, era el jefe del ala militar de Hamás. Numerosos medios de comunicación lo han presentado como “un terrorista” responsable de todos los ataques contra Israel. La realidad está bastante alejada de este retrato, más allá de la utilización del término “terrorismo”, cuando menos “ambiguo”. Una vez más ha sido un periodista israelí, Aluf Benn, quien ha destacado lo siguiente:

“Ahmed Jabari era un subcontratista, a cargo del mantenimiento de la seguridad de Israel en la banda de Gaza. No cabe ninguna duda de que esta calificación parecerá absurda para todos quienes, a lo largo de las últimas horas, hayan visto cómo se tachaba a Jabari de ‘architerrorista’, ‘jefe de personal del terror’ o ‘nuestro Bin Laden’. Sin embargo, tal ha sido la realidad durante estos cinco años y medio. Israel exigió a Hamás que respetara la tregua en el Sur y la hiciera aplicar a través de las numerosas organizaciones armadas en la banda de Gaza. Ahmed Jabari era el hombre a quien se le había confiado la tarea.”

Basta con observar los gráficos publicados por el mismo Ministerio de Asuntos Exteriores israelí relativos al disparo de cohetes (“Palestinian ceasefire violations since the end of Operation Cast Lead”, 14 de noviembre de 2012), para darse cuenta de que, de manera general, la tregua se respetó claramente. La rompieron los raids del Ejército israelí del 7 y el 8 de octubre y los posteriores del 13 y 14 de octubre, causantes de una escalada que desde entonces ha proseguido ininterrumpidamente. Y, en la víspera del asesinato de Jabari, Egipto había ultimado una tregua, lo que confirma el testimonio del militante pacifista Gershon Baskin en el diario israelí Haartez (“Israeli peace activist : Hamas leader Jabari killed amid talks on long-term truce”, 15 de noviembre).

Todas las escaladas se producen después de que se hayan cometido asesinatos selectivos de militantes palestinos en Gaza. Estas ejecuciones extrajudiciales son una vieja práctica del Gobierno israelí (a la que se unió Estados Unidos hace ya mucho tiempo). ¿Han dicho ustedes “terrorismo”? (Léase “La honda expansiva de un crimen”, de Sharon Weill, Le Monde diplomatique en español, septiembre de 2009).

El escenario había sido exactamente el mismo en 2008. Mientras que el lado palestino había respetado la tregua desde junio de 2008 (“List of Palestinian rocket attacks on Israel, 2008”, Wikipedia) , el asesinato de siete militantes palestinos en noviembre desembocó en una escalada y en la operación Plomo Fundido.

Respecto a las violaciones israelíes de los alto el fuego de los últimos años, podemos leer a Adam Horowitz, “Two new resources : Timeline of Israeli escalation in Gaza and Israel’s history of breaking ceasefires” (Mondoweiss, 14 de noviembre de 2012).

Por lo demás, es difícil hablar de un enfrentamiento entre dos partes: los F-16 israelíes y los cohetes palestinos no son armas equivalentes. El resultado humano, desde la tregua de enero de 2009 que siguió a la operación “Plomo Fundido”, así lo confirma.

La organización israelí de defensa de los derechos humanos B’Tselem hace el cómputo de los palestinos e israelíes asesinados en Gaza desde el 19 de enero de 2009 hasta el 30 de septiembre de 2012 (“Fatalities after operation “Cast Lead”):

271 palestinos (entre ellos 30 menores) frente a 4 israelíes.

Las cifras hablan por sí mismas…

Author: ADECAF