Gaspar cavó su propia fosa. El País, 31/03/2013

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Los técnicos ocupan la fosa de Loma de Montija en la misma posición en que hallaron a las víctimas. Ampliar foto
Los técnicos ocupan la fosa de Loma de Montija en la misma posición en que hallaron a las víctimas. ÓSCAR RODRÍGUEZ

Los falangistas habían ido a buscarlo dos noches a su casa para obligarle a cavar las fosas donde iban arrojando a sus víctimas después de matarlas. La tercera noche, Gaspar Pereda no volvió. Había cavado su propia fosa.

Era 20 de noviembre de 1936. Tenía 55 años, mujer y seis hijos, tres de ellos menores de edad. “Esa noche, él debió intuir lo que iba a pasar porque antes de salir de casa, al contrario que las otras dos noches, se despidió de mi abuela y de mi tía con un beso”, explica su nieta, Ana Pereda.

Gaspar Pereda fue fusilado y arrojado a una fosa de 6,5 metros de largo y 2,5 de ancho en una finca de cultivo de Loma de Montija (Burgos) con otros 22 hombres y una mujer. Un equipo de 25 técnicos de la sociedad de ciencias Aranzadi exhumó los cuerpos, enterrados a 50 centímetros de profundidad, en abril de 2011. La mitad tenía las manos atadas por la espalda con alambre.

Una experiencia sacerdotal de las cárceles de Albania. Foro católico del patriarca. 13/12/2002

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Foro Católico de Patriarca, 13/12/02 http://pub138.ezboard.com/bforocatolicodepatriarca Una experiencia sacerdotal en las cárceles de Albania  Con motivo de la celebración de los 50 años de sacerdocio de Juan Pablo II, Anton Luli, sacerdote jesuita albanés, contó al Papa su experiencia bajo el régimen comunista (L’Osservatore Romano, 15-XI-96). (…) Acababa de ser […]

La memoria de los otros. El Periódico, 06/09/2008

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Atardecer del 23 de julio de 1936. Aún no se ha cumplido la primera semana del estallido de la guerra civil. A la entrada del municipio de Cervera (Segarra), en una zona conocida como el Clot dels Àubens, se escuchan 12 gritos casi a la vez: “¡Viva Cristo Rey!”. Descargas de fusiles cortan en seco los alaridos antes de que 12 cuerpos se desplomen irremediablemente. Pocos minutos después, el fuego termina consumiendo la ignominia.

Tras morir fusilados y quemados por un grupo de descontrolados, que se tomaron la ley por su mano sin atender a más razón que las creencias religiosas de sus víctimas, 12 monjes carmelitas de Tàrrega (Urgell) y 20 frailes claretianos de Cervera han recuperado por fin su justo lugar en la memoria histórica. Los lugares donde yacen sus restos forman parte desde ayer de un itinerario sobre los Espacios de la Retaguardia, una ruta que recorre distintos puntos de la Segarra, auspiciada por el Memorial Democràtic de la Generalitat.

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