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“Miles de catalanes padecieron las checas”. La Vanguardia, 19/ 06/2005

Qué significacheca?–Es una abreviatura del ru-so Chrezvichainaya Komisia(comisión extraordinaria), eu-femístico nombre que tuvo laprimera policía política sovié-tica, que fue creada por Lenin en 1917.–¿Y qué fue en España una checa?–Una celda cerrada del todo, sin barrotes,muy estrecha, verdadera cámara de tortura.Durante la Guerra Civil las hubo en Madrid,Valencia y Barcelona. Se las llamóchecas:¡era una palabra que aterrorizaba a la gente!–¿Cuántas checas hubo en Barcelona?–Una veintena. En pisos de las calles Mun-taner, Sant Elies, Vallmajor, Portal de l’Àn-gel, Pau Claris, un par en la plaza Catalunya…La de más terrible fama fue la de Sant Elies:se sabía que quien iba allí… jamás volvía.–¿Por qué?–Era elapeaderodel matadero: desde allíse les llevaba a la Arrabassada o a los cemen-terios de Les Corts o Montcada i Reixac paratirotearles. También hubo en esa checa unhorno crematorio de cadáveres. Anticipán-dose a los nazis, algunos milicianos arranca-ron dientes de oro a los asesinados… […]

La matanza de católicos del 36 fue planificada, no espontánea. Forum Libertas,13/04/2007

“El silenci de les campanes”, un nuevo estudio sobre aquella persecución religiosa, desmonta el mito de los “incontrolados”. Por alguna razón, miles y miles de españoles odiaban a los curas en 1936, dice cierto mito popular. El pueblo, indignado por el alzamiento militar del 18 de julio, con las armas que tenía a mano, se fue a matar curas. Fueron sobre todo elementos incontrolados, o criminales salidos de la cárcel quienes hicieron algunos crímenes. Y en 2 meses los descontrolados mataron unos 3.400 clérigos, entre curas y frailes. ¿Pueden unos descontrolados matar 70 curas al día , que era la media de agosto de 1936? El filólogo catalán Jordi Albertí, que se define catalanista y creyente, ha publicado una crónica analítica de los primeros meses de la Guerra Civil en Cataluña, centrándose en la persecución contra los católicos. Se titula El silenci de les campanes, la persecució religiosa durant la guerra civil, y lo ha publicado la editorial Proa. […]

Publican el diario de un pistolero de la FAI de 1936: le daban listas, Forum Libertas, 10/10/2007

Explica claramente cómo los anarquistas mataban a los cristianos y a otras víctimas de forma planificada, y no en tumultos desorganizados.El investigador y documentalista catalán Miquel Mir publica en Destino el “Diario de un pistolero anarquista”. Se trata del verdadero diario de José Serra, un pistolero de la Federación Anarquista Ibérica en los años de la Guerra Civil española, que desertó a Londres con numerosas obras de arte robadas en iglesias y casas “burguesas”, lo que le permitió vivir allí con holgura hasta su muerte. Miquel Mir asegura que “obra en mi poder el 80% de la documentación que generó la FAI”, documentación que piensa ordenar y entregar a la Generalitat. Son papeles que los anarquistas se llevaron a Tolouse al finalizar la Guerra Civil; luego, ante la invasión nazi de Francia, pasaron a Londres. .La documentación de la CNT luego pasaría a Ámsterdam, pero la de la FAI quedó en un piso de Londres, porque incluía los nombres de los milicianos que se encargaron de las matanzas de católicos yde “derechistas”. En ese piso de Londres encontró Mir la documentación. Un ahijado de José Serra, llamado Maurici, que aún vive en Barcelona y tenía 14 años cuando acompañaba a su padrino, heredó el piso y ayudó a Mir a conformar datos del diario. […]

On és l’Andreu Nin? La Vanguardia, 19/10/2008

El libro negro del comunismo. Libro recomendado

Milicianos progresistas. El País – ABC, 24-25/11/2008

¿IMAGINAN el goce que sentiría (la monja -santa para los católicos- Maravillas) al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmmmm!- sudorosos? Eso es lo que se pregunta, textualmente, una escritora del régimen en la contraportada de un periódico que aún se pretende homologable a los productos civilizados de la prensa europea. No hace setenta años. Fue ayer. Y esa contraportada la leyeron antes de ser publicada los responsables de ese diario. Y no les pareció mal. Tampoco se molestaron cuando la misma autora dijo que todas las mañanas desayunaba con ganas de fusilar a algunos que escriben en otros periódicos. Ni les pareció mal que el historiador irlandés de la zeja, Ian Gibson, confesara su íntima obsesión por poner una bomba en la basílica del Valle de los Caídos. […]

El verano sangriento del 36. La Vanguardia, 11/04/2010

“Catalunya no puede convertirse en un charco de sangre. Catalunya no quiere llevar encima la mancha de canibalismo de los pueblos primitivos y salvajes”, proclamaba La Vanguardia, confiscada por la Generalitat, el 1 de agosto de 1936, ante la violencia revolucionaria desatada por las milicias de partidos y sindicatos tras el 18 de julio. La República empezó a perder la guerra – la batalla de la imagen exterior y el apoyo de la ciudadanía moderada- aquellos días. Los nuevos documentos hallados en un piso de Londres por el archivero Miquel Mir, informes de la FAI que no fueron entregados al archivo de Amsterdam por ser los más comprometidos con sus propietarios, aportan nueva luz sobre lo que sucedió en Barcelona desde julio de 1936 hasta mayo de 1937, cuando los estalinistas ajustaron cuentas con anarquistas y trotskistas. A la documentación del piso de Kensington-Chelsea (Diari d’un pistoler de la FAI, Destino), Mir suma los papeles que los familiares de los faístas le han facilitado. […]

Enviaron niños a morir. La Vanguardia, 25/07/2011

Hace hoy 73 años comenzaba la batalla del Ebro, la más cruenta de la historia de España, con 100.000 muertos. Ahí dejarían su vida miles de jóvenes catalanes de 17 y 18 años, enviados al matadero por sus gobernantes. Entre ellos mi tío Josep, herido el día en que cumplía 18 años… Esos chavales de la denominada quinta del biberón vieron el crudo rostro de la guerra: cada año en esta fecha entrevisto a un superviviente, un tributo a tanta juventud truncada. De mosén Llauradó, uno de esos jóvenes, me admira su sereno valor y su buen humor. Su único reproche: “Los gobernantes se quedaron en Barcelona y corrieron a la frontera tras haber enviado a morir a miles de críos… ¡O todos o ninguno, ¿no?!”. […]